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Para profesionales

Qué cobrar por el mantenimiento de una web (y cuánto te cuesta a ti)

Publicado el 24 de julio de 2026 · Actualizado el 5 de agosto de 2026

Por Rubén Ortega · 12 años en soporte técnico y preventa de empresas de hosting (Abansys, Arsys, Nominalia) · Declaración de vínculos

📌 Datos clave

Lo que casi nadie cuenta
Sus propias horas
Coste directo
Hosting + dominio + licencias
Coste real
Directo + horas × tu tarifa
Lo que dispara las horas
El soporte sin límite escrito
Regla
Lo que no esté escrito, se dará por incluido

Respuesta rápida

El precio del mantenimiento no se decide mirando lo que cobran otros: se decide calculando lo que te cuesta. Y el coste que hunde estas cuotas no es el hosting: son tus horas.

La fórmula:

Coste real mensual = (hosting + dominio + licencias) + (horas al mes × tu tarifa)
Precio             = coste real + margen

Si esa cuenta te da más de lo que pensabas cobrar, tienes dos salidas honestas: subir el precio o reducir lo que incluye. La tercera —cobrar poco y absorberlo— es la que hace que el mantenimiento se convierta en un trabajo que odias.

El coste directo

Lo fácil de calcular. Por web y al mes:

cuánto sube al renovar

El coste que hunde la cuota: tus horas

Estima con sinceridad cuánto tiempo dedicas al mes a cada web:

Tarea Tiempo típico
Actualizaciones y comprobación 15 – 30 min
Revisar copias 5 – 10 min
Revisar recursos y disponibilidad 5 – 10 min
Incidencias (media mensual) muy variable
Correos y llamadas del cliente lo que más se subestima

Las dos últimas filas son las que desmontan los cálculos optimistas. Una web tranquila puede ser 30 minutos al mes; una con un cliente que escribe cada semana puede irse a tres horas.

Ponle precio a tu hora antes de seguir. Sin ese número, no hay cálculo posible.

Qué debe incluir (y qué no)

Incluido, como mínimo:

Fuera, y por escrito:

La regla que ahorra discusiones: lo que no esté escrito, se dará por incluido. No por mala fe del cliente, sino porque su expectativa razonable es que «mantenimiento» signifique «que funcione todo».

Sobre incluir el hosting en la cuota

Tiene ventajas: simplificas al cliente, controlas el entorno y te da margen.

Y una consecuencia: te conviertes en su proveedor de hosting. Cuando algo falle, la llamada es para ti, no para el proveedor. Si lo haces, cuenta ese tiempo en el precio y elige un proveedor con precio previsible, para que la cuota no se te desajuste cada año: qué hosting elegir si gestionas webs de clientes.

Los tres errores más caros

1. No contar las horas. Es el que más veo. La cuota parece rentable hasta que sumas el tiempo real.

2. Soporte ilimitado. «Cualquier cosa, me escribes» es una invitación a que el mantenimiento se coma tu semana. Acótalo en minutos al mes.

3. No subir el precio nunca. Los costes suben —las renovaciones de hosting suben— y la cuota se queda igual. Revísala una vez al año, con un aviso razonable.

Si has llegado aquí buscando cuánto vas a pagar en lugar de cuánto cobrar, el artículo que necesitas es cuánto cuesta el mantenimiento de una web: mismos números, vistos desde el lado del cliente.

Preguntas frecuentes

¿Cómo calculo el precio?

Coste directo (hosting, dominio, licencias) más tus horas reales por tu tarifa, y encima tu margen.

¿Qué debe incluir?

Actualizaciones, copias comprobadas, monitorización y un tiempo de soporte acotado.

¿Conviene incluir el hosting?

Simplifica y da margen, pero te convierte en su proveedor de hosting. Cuenta ese tiempo.

¿Y si el cliente dice que es caro?

Enséñale qué incluye y qué cuesta hacerlo por separado. Si aun así no lo ve, ofrece una versión reducida: es mejor que trabajar por debajo de coste.


Guía general sobre el cálculo de tarifas de mantenimiento web. No incluye recomendaciones de precio: el coste depende de tu tarifa y de tu mercado.